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bl0ckch41nnews:No todos los bancos son iguales

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¡Hola, Mortales!

Bienvenidos una vez más a nuestro espacio de aprendizaje y descubrimiento en el mundo de las finanzas. Hoy, nos enfocaremos en desentrañar un misterio que parece simple, pero es fundamental en nuestra relación con las finanzas: los diferentes tipos de bancos.

Sí, ya sé lo que podríais estar pensando: «¿No es un banco simplemente un banco?» Pero, queridos Mortales, ahí radica la sorpresa y la importancia de este tema. En muchas ocasiones nos referimos a “la banca” como un gran bloque homogéneo donde incluimos todas las instituciones que guardan alguna relación con la gestión del dinero.

Si intentamos enumerar estas instituciones, nos podemos encontrar con banca comercial, cajas de ahorro, banca privada, banca de inversión… Aunque muchos de ellos comparten el mismo nombre, tienen apellidos muy diferentes y las diferencias entre un tipo y otro son más que simples detalles; son mundos aparte que definen cómo interactuamos con nuestro dinero y cómo éste puede trabajar para nosotros.

Si alguna vez has sentido confusión ante la variedad de bancos y sus nombres, este artículo es especialmente para ti. Prepárate para un recorrido esclarecedor por el diverso mundo de las instituciones bancarias.

Bancos comerciales

Un banco comercial es una especie de ‘supermercado financiero’ al que todos podemos acudir de manera sencilla si necesitamos realizar alguna operación pecuniaria del día a día. Es el tipo de banco donde probablemente tienes tu cuenta de ahorros o tu tarjeta de crédito. Su importancia es enorme porque son los más comunes y los que más interactúan con nosotros, los ciudadanos de a pie.

La principal función de un banco comercial es recibir depósitos de dinero de sus clientes. Esto significa que cuando abrimos una cuenta, estamos confiando nuestro dinero a estos bancos. Pero ¿qué hacen ellos con ese dinero? ¿lo guardan simplemente en la caja fuerte? En absoluto, los principales beneficios de los bancos comerciales provienen de obtener rendimientos del dinero depositado en las cuentas de ahorro de sus clientes. Es decir, cuando otras personas o empresas necesitan dinero y acuden a los bancos comerciales, el dinero de los préstamos que ofrecen proviene de estos depósitos.

Otras funciones de los bancos comerciales para particulares son:

  • Gestiones de tarjetas de débito y crédito.
  • Domiciliación de nóminas.
  • Gestiones de transferencias y operaciones domésticas, como domiciliación de recibos o pagos por Bizum.
  • Compra y venta de divisas.
  • Gestiones para el pago de tasas e impuestos.
  • Emisión de formas de pago, como cheques.
  • Comercialización de productos financieros como seguros, fondos de inversión, planes de pensiones o cuentas de valores.

Os habréis percatado de que esta enumeración se refiere a las funciones de los bancos comerciales pensadas para particulares y es que, efectivamente, la banca comercial también ofrece servicios especializados para las necesidades que puedan tener las empresas, a través de la llamada banca de empresas.

Por ejemplo, el Banco Santander tiene una sección de su actividad dedicada a las empresas a las que ofrece servicios como gestión de cuentas y tesorería, financiación, avales, renting de vehículos y maquinaria, gestión de cobros y pagos, entre otros.

En resumen, los bancos comerciales son los que facilitan nuestras transacciones diarias y nos ayudan a guardar y administrar nuestro dinero de manera segura. Son una pieza clave en la economía porque ayudan a que el dinero circule y llegue a donde se necesita.

Por otro lado, las cajas de ahorro ofrecen servicios similares a los bancos comerciales, pero existen diferencias entre ellos. Las cajas de ahorro suelen tener un enfoque más social y comunitario ya que entre sus objetivos principales está el de promover el ahorro entre sus miembros y, a menudo, están vinculadas a comunidades o grupos específicos. Parte de sus beneficios deben ser destinados a obras sociales con distintos fines, aunque también es muy habitual que los bancos comerciales destinen igualmente parte de sus beneficios a ONGs u obras sociales de manera desinteresada.

Bancos de inversión

Los bancos de inversión no se ocupan de nuestras cuentas corrientes o ahorros, sino que trabajan en el ámbito de las finanzas a gran escala. Su importancia radica en su rol de asesoramiento y apoyo a empresas y gobiernos en operaciones financieras complejas.

Una de las funciones principales de un banco de inversión es la de asistir a las empresas para obtener financiación. Pongamos el ejemplo de una empresa industrial que quiere crecer, comprar más fábricas y maquinaria, pero para ello, necesitará fondos. El banco de inversión la asesorará sobre cómo obtener ese dinero, ya sea a través de la emisión de acciones (partes de la empresa que se venden a inversores) o mediante la emisión de deuda (préstamos que la empresa debe devolver con intereses).

Otra función vital es la de asesoramiento en fusiones y adquisiciones. Esto significa que cuando una empresa quiere comprar otra o unirse con ella, el banco de inversión analiza la situación y aconseja sobre la mejor manera de proceder.

En otras palabras, los bancos de inversión son actores clave en el mundo empresarial y gubernamental, facilitando grandes transacciones y a menudo complejas, y ayudando a que el dinero fluya hacia donde puede generar más crecimiento económico.

Algunos ejemplos de bancos de inversión mundialmente conocidos son J.P. Morgan o Goldman Sachs, aunque algunos bancos tradicionalmente comerciales también han creado una división de banca de inversión, como Santander Corporate & Investment Banking.

Banca privada

La banca privada es como un entrenador personal en el gimnasio de las finanzas. Se puede enmarcar como un tipo de banco que posee una mezcla de características de los anteriores, pero más personalizado y enfocado a la gestión de las finanzas de clientes con un alto patrimonio. A diferencia de la banca comercial, la banca privada se enfoca en clientes con necesidades financieras más complejas y sofisticadas que buscan una atención más exclusiva y servicios a medida.

Una de las funciones principales de la banca privada es la gestión de inversiones. Esto significa que ayudan a sus clientes a invertir su dinero de manera que se ajuste a sus objetivos personales y nivel de riesgo deseado. No solo se trata de comprar acciones o bonos; puede incluir inversiones en bienes raíces, fondos de inversión exclusivos o incluso en piezas de arte.

Otra función importante es la planificación fiscal y sucesoria. Los asesores de banca privada trabajan con sus clientes para planificar cómo gestionar su patrimonio, reducir la carga fiscal y asegurar que su riqueza se transfiera eficientemente a las futuras generaciones.

Aparte de ser un banco comercial, con banca para empresas y banco de inversión, el banco Santander también tiene una división de banca privada.

Las entidades que ofrecen servicios tan diversos como el banco Santander se les conoce como banca universal. El concepto de banca universal surge como respuesta a la necesidad de ofrecer una gama más amplia de servicios financieros bajo un mismo techo, facilitando así a los clientes el acceso a una variedad de opciones financieras sin la necesidad de acudir a diferentes instituciones.

Bancos de desarrollo

Los bancos de desarrollo, en cambio, no están enfocados en clientes individuales, sino en el progreso económico de regiones enteras o sectores específicos. Su papel es crucial para impulsar el desarrollo y el crecimiento económico, especialmente en áreas que requieren de estos estímulos.

Una de sus funciones principales es financiar proyectos de gran envergadura que otros bancos comerciales podrían considerar demasiado riesgosos o no rentables. Estos proyectos suelen estar relacionados con la infraestructura, como la construcción de carreteras, puentes, hospitales o escuelas, o con el desarrollo de sectores clave como la energía, la agricultura y la educación.

Además, los bancos de desarrollo a menudo tienen un rol en la estabilización económica de un país o región. Pueden ayudar a financiar proyectos que generen empleo o fomenten la innovación en momentos de crisis o desaceleración económica, teniendo un impacto significativo en la calidad de vida de las personas.

Algunos ejemplos de bancos de desarrollo son el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo.

Neobancos y bancos retadores

Los neobancos son la versión moderna y digital de los bancos. Nacen en el mundo de la tecnología FinTech y se desarrollan completamente online, sin sucursales físicas. Su principal atractivo es la inmediatez y facilidad de uso, con aplicaciones móviles intuitivas y procesos simplificados para la gestión de cuentas y transacciones financieras.

Se distinguen principalmente en dos categorías: aquellos que tienen una licencia bancaria independiente y las que colaboran con bancos tradicionales para ofrecer sus servicios, creando lo que se conoce como banca digital o electrónica.

A medida que crecen y ganan clientes, algunos neobancos evolucionan y se transforman en los conocidos como bancos retadores o challenger banks. Esto significa que empiezan a competir directamente con los bancos comerciales tradicionales, ofreciendo una gama más amplia de servicios que los neobancos, como préstamos, hipotecas y productos de inversión, a menudo realizando un análisis de sus clientes para ofrecerles productos personalizados, con precios dinámicos y una experiencia de usuario más centrada en la tecnología.

Bancos centrales

Los bancos centrales son como los directores de orquesta de la economía de un país. No son un banco al uso a los que acudir a depositar o solicitar dinero, son instituciones que gestionan la política monetaria de un país, o un conjunto de países, y que supervisan su buen funcionamiento, con lo que tienen un impacto significativo en su economía.

Una de las funciones más importantes de un banco central es controlar la cantidad de dinero en circulación, lo que influye en ámbitos como la inflación y las tasas de interés. Por ejemplo, como hablamos en nuestro anterior post de El Dinero, ¿ni se Crea ni se Destruye?, si existe un exceso de dinero en circulación, los precios pueden subir, provocando una inflación mayor a la deseada. En estos casos, los bancos centrales pueden actuar para controlar esta situación.

Otra función clave es supervisar el sistema bancario para asegurarse de que sea seguro y estable. Esto incluye supervisar a otros bancos para asegurarse de que estén funcionando correctamente y no tomen riesgos excesivos que podrían dañar la economía.

También actúan como prestamistas de última instancia. Esto significa que, en tiempos de crisis, cuando los bancos comerciales se encuentran con necesidades especiales, pueden acudir al banco central para obtener ayuda financiera.

De esta manera, los bancos centrales juegan un papel crucial en mantener la estabilidad económica de un país, supervisando y regulando su sistema monetario y financiero. En el caso español, el Banco de España es el banco central del país, que no tiene funciones de decisión monetarias, pero sí se encarga de la supervisión de los bancos españoles.

En cambio, el Banco Central Europeo (BCE) es el encargado de tomar decisiones sobre los tipos de interés del mercado y sobre el dinero en circulación, para, entre otras funciones, controlar la inflación. Es decir, los bancos centrales de los Estados miembro y el BCE se complementan en las tareas propias de los bancos centrales.

Hemos concluido nuestro recorrido por el variado y, ahora un poco menos complejo para nosotros, mundo de las instituciones bancarias, donde cada tipo de banco tiene su papel y características únicas. Desde los omnipresentes bancos comerciales hasta los innovadores neobancos, pasando por la exclusiva banca privada, los impulsadores bancos de desarrollo y los esenciales bancos centrales.

Esperamos que este viaje haya sido informativo y ameno, proporcionándoles una comprensión más clara de cómo estas entidades operan y la importancia crucial que cada una de ellas tienen en nuestra economía y vida diaria.

¡Hasta pronto, Mortales!

Prof. Julián Óscar Hernández Florindo

Formador Finanzas para Mortales

Doctor en Economía de la Empresa y Finanzas

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