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bl0ckch41nnews:Daniel Kahneman – Premio Nobel de economía 2002 – Finanzas para Mortales

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La psicología invade el campo de la economía  

Con la adjudicación de los Nobel de 2002 se quiso resaltar la fascinante irrupción de los psicólogos en el campo de la Economía. Frente a la Teoría de la Utilidad Esperada, que afirmaba que el homo economicus era un ser racional que sabía lo que quería y actuaba egoístamente para alcanzar su máxima utilidad, Kahneman se empeña en demostrar que los individuos actúan también por sentimientos y emociones, y que a las motivaciones materiales habría que añadir las espirituales, como el amor, el odio, la solidaridad, o el sacrificio. 

Los experimentos que diseñaron estos psicólogos economistas, pusieron de manifiesto que los juicios y decisiones tomados por los expertos sufrían serias equivocaciones, al ser fruto de intuiciones apresuradas, no confirmadas por los correspondientes cálculos probabilísticos. Al conjunto de sus argumentaciones le llamaron “Teoría de la Perspectiva” y proponían, entre otras cosas, que los individuos reaccionaban más a los cambios y a las modificaciones de sus posiciones que a los niveles absolutos de sus puntos de partida o de llegada. Por ejemplo, un partido político sufría una amarga victoria cuando esperaba obtener cuarenta escaños y solo conseguía treinta y cinco, mientras que el perdedor festejaba una dulce derrota, pues esperaba veinticinco y había alcanzado treinta. En este sentido afirmaba que los hombres actúan como quieren ellos y no como los economistas habían decidido que debían hacerlo.  

Su teoría afirma, por ejemplo, que el individuo normal es un estadístico intuitivo bastante mediocre, que calcula francamente mal las probabilidades de acertar con sus juicios y predicciones. De los diferentes sesgos de la mente humana Kahneman señalaba el de confirmación, que hacía más caso a las opiniones que coincidían con las suyas; el de sobrevalorar el presente inmediato sobre las alternativas futuras; el de dotación, según el cual valoras más tus cosas por el simple hecho de poseerlas; el de similitud, comparando un plátano con una manzana por venderse ambas en una frutería aunque no se parezcan en nada; el de aversión a las pérdidas; o el del efecto certeza, aceptando recompensas menores por el hecho de ser seguras –preferir 4.000 € en cualquier caso a 5.000€ con una probabilidad del 95%- o el efecto halo, que adjudica a un individuo calificaciones mayores en distintas cualidades, extrapolando gratuitamente a otros epígrafes una valoración de excelente por el simple hecho de haber destacado en uno o en un par de ellos. 

Sin embargo, a pesar de que las observaciones y los experimentos de estos psicólogos del conocimiento destrozaban los paradigmas de racionalidad y de la búsqueda de la utilidad en los que se basaban los economistas, lo que pretendía Kahneman no era destrozar la ciencia económica, sino conseguir que esta ciencia incorporase a la psicología dentro de sus planteamientos, combatiendo la arrogancia de los economistas, que te explican lo que era inevitable que ocurriera, aunque ellos no hubieran sido capaces de adivinarlo. 

El interesado en la materia debería dirigirse a las publicaciones de Kahneman y comprobar las numerosas trampas que plantea la mente para confundir al que intuitiva y rápidamente pretende responder a cuestiones inciertas. ¿Por qué mantienes en tu cartera de valores unos títulos que a los precios actuales no se te ocurriría comprar? ¿Por qué dejas una propina en un sitio al que no piensas volver en tu vida? ¿Por qué juegas a la lotería con un 98% de probabilidades de perder 50€ y solo un 2% de ganar 1.000? y si es así ¿Por qué suscribes un seguro en el que vas a perder 50€ en el 98% de las veces, a cambio de evitar el poder perder 1.000 sólo en el 2%? ¿Por qué durante la segunda guerra mundial unos judíos se dejaron llevar mansamente al matadero, mientras otros se apresuraron a apartarse de lo que resultaba evidente? 

Daniel Kahneman falleció con 90 años en marzo de 2024, pero después de recibir el premio Nobel de Economía no dejó de hacer bullir su extraordinaria imaginación, trabajando en la fascinante “Teoría de la Simulación” o de la “Deconstrucción de la Realidad”, investigando también sobre las razones de “la felicidad”. Como ejemplo de sus últimos trabajos, nos invita a imaginar lo que hubiera sido del mundo si se hubiera materializado el otro 50% posible y Hitler hubiese nacido niña en lugar de haber sido varón.  

Para conocer un poco más a fondo sobre cada uno de los galardonados recuerda que puedes consultarlo todo en el libro ‘Una corona de laurel naranja’ o entrando al siguiente blogJosé Carlos Gómez Borrero

José Carlos Gómez Borrero

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