En los últimos tiempos se ha extendido, sobre todo a través de las redes sociales y auspiciado por las noticias y artículos de algunos medios de comunicación generalistas, un debate entre los que están a favor y en contra del uso de la tecnología en las aulas. Una polémica en la que se han mezclado temas muy dispares como el empleo de los teléfonos móviles en los centros educativos, el tiempo de exposición a las pantallas desde edades tempranas, el inicio en el uso de los dispositivos electrónicos por parte de los menores o los problemas derivados de  la utilización abusiva de redes sociales, entre otros. A pesar de que muchos de ellos tienen que ver más con el ámbito familiar que con el educativo, esta controversia ha terminado llegando a los centros educativos y a los propios docentes, poniendo en tela de juicio todo lo que tiene que ver con la presencia de la tecnología en las aulas y, especialmente, sobre su ayuda como herramienta en el proceso de enseñanza y aprendizaje.